"...¿De donde un pueblo entero se aprieta la barriga
porque sí?
¿De que raíz de rencor,
de cuanta injuria,
de cuanta revancha detenida,
de cuantos sueños postergados
surge la fuerza hoy?
..."

Jaime Sabines

6.27.2012

Informe de medios


Sepa bien compañero que los medios pueden decir muchas cosas. Decir, por ejemplo, se subastan copos de nieve a costa de aplacar la lumbre de barrio, pródiga emergencia de afrontas y cinceles que para estas deshoras parece queda solo confinada para infamia de termitas. 

Decir, se nos acaban las raciones de certeza, el mundo afuera es un océano de espejismos, de orquestas sin timón ni comarca, de profetas pagando aduana, de secuestros de médula, de otra vez arena patrullando el tiempo y los semáforos y que frente a semejante caos nada resulta más recomendable que el candado en la garganta y el aplomo reposando detrás del televisor. 

Decir, por ejemplo, a la venta el decoro y el rostro de patria y atención se reciben créditos y libros de historia, que el mercado informa entre pompa y guillotina que la ética también sufre de devaluaciones y en ese caso no hay mejor patrimonio que el sólido capital del entretenimiento. 

Decir entre colmos de próstata y afiches de temporada al carajo el tumulto y la sospecha cartesiana que a su orden ponemos al excéntrico espectáculo del ultraje, traiciones y cinismos servidos en bandeja de plata, eso sí antes prometa lealtad y desentiéndase de su amante gaviota y de su compadre fresno, del rayo hermano y la memoria de ave fénix, repliegue sus instintos solidarios y disponga sus contradicciones, nostalgia de barro y céfiros, siempre a nuestro cariñosísimo comando. 

Decir sin lividez alguna este es el hombre, este es su venero y este su estuario, estos son sus dilemas imantados, estas sus controversias, las que ordena el catálogo. Les presentamos el destino disecado, la idónea balanza para la tertulia, y no hay necesidad de réplica. He aquí al fin el santuario de azores y desidias, bebed de su inmaculado cántaro y entrad al reino de los eternamente postergados. 

Sepa bien querido compañero, diestros son para decir, mortero de fraudes y baldones. Largo tiempo llevan cultivando el contrabando de idilios alienantes, carruaje de sirenas contemporáneas traficando grilletes por sueños rotos. Pero sepa con esa certidumbre que nosotros también decimos, sepa con todo esa bravura que aún le crispa los tendones que también hablamos. Y que esta voz será canto y vergel y albor y aliento, y será el amor redimido, el feraz estrépito del pueblo y será usted y yo juntos hilvanando ¡al fin! el tiempo. 

Es claro que al final del día es usted quien decide con que compás se va a la cama. Por favor absténgase de martirizarse con hecatombes y gravámenes morales. Algo le voy a decir que es cierto, apenas la caníbal intriga aposte su apetito en el tablero ahí estaré a su lado, con el abrazo abierto y el tintero blandido, para enarbolar entre iguales el anhelado cambio de estación.