"...¿De donde un pueblo entero se aprieta la barriga
porque sí?
¿De que raíz de rencor,
de cuanta injuria,
de cuanta revancha detenida,
de cuantos sueños postergados
surge la fuerza hoy?
..."

Jaime Sabines

12.11.2012

Una mirada duele


A veces una mirada duele, sucede de pronto,
como el látigo de una mañana apenas dicha, fría de soledad y marcapasos.
Se va entrando en la piel, en la turbia botánica de uno,
y desde ahí revienta con su multitud de caudales y ninfas merodeando,
con su instinto de cigüeñas y altas dosis de café cargado
dejándole a uno el método maltrecho, pactando rabias, bebiendo tangos.

A veces una mirada duele porque se queda,
porque se instala, traviesa, en el relato de los astros,
porque se ciñe como orquídea a la conciencia de la propia nausea,
de la propia ausencia, del beso y sus dulcísimos naufragios.

A veces una mirada duele porque la anhelo anzuelo,
porque la nombro humedad de uvas y sutil reflejo del bálsamo primero,
porque la muerdo apenas, porque la lloro insomnio,
porque la quiero en serio, no por casta ni por luna ni por verso,
por la pura eternidad del celo, ese de fiebres preñadas, de pudores austeros.

Sucede a veces, jade y tromba, que una mirada duele porque no basta,
porque le faltas tú, y que hago entonces yo, con estas ansias...