"...¿De donde un pueblo entero se aprieta la barriga
porque sí?
¿De que raíz de rencor,
de cuanta injuria,
de cuanta revancha detenida,
de cuantos sueños postergados
surge la fuerza hoy?
..."

Jaime Sabines

5.30.2012

No se trata


No se trata solo de una muchedumbre de estudiantes marchando entre un clamor de cambio, se trata del eco ingobernable de un pasado en deuda de dictamen, del verbo de un pueblo engullido por las fauces del escarnio, pródigo en su amanecer escribano resuelto a firmar su propia senda. 
Se trata de la encomienda que bulle desde el corazón de la cuna ensangrentada, patria del légamo y los sauces de donde irrumpen las justas trincheras de arrabal. 
Se trata del perdigón en que se cimienta el auténtico lábaro de la conciencia erguida, huella de atlantes y coronas de laurel. 
Se trata del preámbulo de un novísimo alfabeto que al fin destierre de los campos de cultivo los vocablos de codicia y de terror que mucho tiempo han reinado sobre el festín de la experiencia humana. 
Se trata de la adarga urdida desde el agravio con que se han profanado los misterios de nuestras serranías, el lozano lenguaje de nuestros arroyos y remansos, el célebre hechizo de los bosques de ciprés. 
Se trata del profuso relato de crisálidas que niega incólume toda existencia de murallas y confines que osen ceñir su moraleja de libertad y buenas dudas. 
Se trata del alfanje que empuña el custodio de la historia, piedra inaugural de la derrota del circo de tinieblas que entre mordazas de arrogancia y licores turbios embalsama el porvenir de la esperanza. 
Se trata de una fábula peregrina que viaja así en el tizón de la protesta como en el tacto de cualquier joven camarada que decida plasmar su fértil ímpetu en el algún rincón del nuevo oleaje  (y ojo que la juventud poco tiene que ver con los años, se presenta siempre como un romance de vehemencia, un fragor de huerta virgen, una insolencia de placar). 
Se trata del último acorde del último invierno del último hombre que aposto su gloria en el culto de electros y linajes y olvido por siempre el milagro del amar. 
Se trata de ciento treinta y dos consignas, ciento treinta y dos rebatos que se multiplican con cada letargo interrumpido, con cada puño levantado y que fundan, semillas todas del más elocuente registro de brújulas y cuadrantes, el albor de un territorio floreciente en que hablemos todos sin oprobios ni reproches defendiendo juntos un último bastión: ¡Nunca más!

5.24.2012

La noticia se esparce


La noticia se esparce. El murmullo ya no es solo murmullo. La conciencia ya no es solo desdeñada pedrera, reunión de malos tragos. La conciencia recobra su marchar imbatible y en sus pasos se oye el temblor de un ultimátum. No más argucias, no más cáusticas quimeras vigilando el umbral del alba, no más patrañas. Nomas queremos respeto, dignidad frente a este clamor que se alza. 

¿Verdad que es lindo cuando Doña Conciencia vuelve, ya entre su multitud de coplas y fábulas y cómplices verdaderamente hermanos, para hacernos limpiar de una buena vez las legañas que nos legaron los tiempos de lóbrega borrasca, de tiranos imponiendo su óptica de mercancías y desahucios? ¿Verdad que es lindo tomarse un descanso de la infamia impuesta y elegir como blasón la agrícola rebeldía de la primavera mexicana?

Y mientras los estudiantes hacen bullir el asfalto entre sonoros anhelos de soles cada día más justos, cada día más prósperos uno no puede hacer más que intentar hacer partícipe de ese ennoblecedor exabrupto crítico, estas humildes letras que aunque escritas a una insorteable distancia lejos de casa contienen toda la voluntad de concurrir en este combativo frenesí largamente postergado, de sumarse y de fundirse en un espíritu nacional y generacional consciente y capaz, tal vez menospreciado por los carceleros del albedrío pero pujante, valiente, que no vacila ni un instante en electrificarnos la memoria y bañarnos las pupilas en el arcano manantial de la esperanza. 

¡Es que este es el año de las metamorfosis! El año en que el hombre enfrenta el último resabio de cinismo y antifaces. El año en que la aurora se tiñe de índigo y en que, de afrontarlo, se domará a la humana bestia que por tanto tiempo nos desterró de nuestros propios madrigales. 

Estas son las convicciones de miles de estudiantes que en franca contradicción a una atmosfera de prejuicios en su contra, de burlas sin pisca de criterio ni decencia directamente asociadas a su capacidad para reconocer y comprender la realidad multidimensional de su país (y aún más) han decidido hacer de su voz, dialogo crítico intersubjetivo y de su reproche, movimiento multitudinario llamado a reescribir el destino. 

Así pues camina la historia. Entre embates de micrófono y vituperio, entre prosaicos versos de empacho y resignación, entre aristocracias novísimas de filantropía acolmillada, entre tinieblas infligidas y discursos de mudez por celebrar, entre malos trompos y veneno debajo de la almohada, así camina. Y camina porque la dignidad resiste encarnada en esta afluencia de universitarios que vibran afanosos al ritmo del juicio de la historia, porque ellos la toman como lámpara y trinchera y porque ella, de vuelta, les alumbra el camino que habrá de nombrarlos héroes. 

Que la defensa continúe.