"...¿De donde un pueblo entero se aprieta la barriga
porque sí?
¿De que raíz de rencor,
de cuanta injuria,
de cuanta revancha detenida,
de cuantos sueños postergados
surge la fuerza hoy?
..."

Jaime Sabines

5.23.2013

Desconocido


¿A quién pertenecen estas vísceras que hoy me incineran la paz, el vientre, el tierno orgullo que emana sólo de las lealtades apenas paridas?
¿A quién debo estos rencores primitivos que me dejan tan expuesto, tan equívocamente cercenado, tan mortal contra los murmullos de viejos fantasmas que me hostigan con su canto de neurosis y fechas de caducidad?
¿De dónde viene esta sensación de desamparo que me mantiene desvelado, acorazado, arruinado entre el bullicio de mi sangre y el asedio de mis banderas?

Y yo que había previsto la extinción de vientos tan iracundos. Había  también un muro sólido, cuidadosamente cimentado ente baldosas de optimismo y algunas rosas blancas. No amenazarían ni céfiros, ni titubeos ni madrugadas ahogadas en reparos. Pero heme aquí, con la brújula intoxicada de un veneno más mío que de cualquier otro pérfido ciclón.

¿A dónde apunto la bala de la náusea?
¿Habría de declararme pétreo, agreste, taciturno?
¿Habría de maldecir al néctar caliente del instinto, del refugio en carne cómplice?
¿Cómo compadezco a mi sombra entre tantas grietas y espinas?

La soledad es más fácil, brinda tregua, jode menos. Es cierto que encierra un festín de reproches pero al menos la cordura no corre riesgo de desahucio. Pareciera un buen lugar para templar la sangre. Acurrucarse junto a ella y dejar los anatemas para algún otro exiliado. Y sin embargo aquí estoy, atravesado por la enervante lujuria del insomnio, saltando de asfixia a lágrima y desdén, con un tifón acuartelado en la garganta y unas ganas enormes de desertar.

¿A dónde voy para encontrarme? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario