¡Cuadripléjicos
y delirantes! ¡Insurrectos y rubicundos! ¡Heterodoxos y contrabandistas! Sean
todos bienvenidos a la poligamia extenuante, a la embriaguez impertinente, a la
ironía helénica, al jolgorio de los anfibios, a la masturbación fastuosa, a la
reivindicación de la histeria romana, al súbito y disoluto mundo de este
venerable hijo de la decadencia exquisita, al circo orgánico del disidente de
todos los cuadrantes. ¡Plenitud amorfa e indeformable!
"...¿De donde un pueblo entero se aprieta la barriga
porque sí?
¿De que raíz de rencor,
de cuanta injuria,
de cuanta revancha detenida,
de cuantos sueños postergados
surge la fuerza hoy?..."
Jaime Sabines
porque sí?
¿De que raíz de rencor,
de cuanta injuria,
de cuanta revancha detenida,
de cuantos sueños postergados
surge la fuerza hoy?..."
Jaime Sabines
11.28.2013
11.24.2013
Algo hay
Hay
algo en tu mirada. Será el bando de sirenas que puntualmente canta el desvelo
de las supersticiones, será la pequeñita luciérnaga que ronda el prefacio de la
muerte de mis más añejas sombras. Sera tal vez el remanso de donde beben
leyendas viejos dioses de barbas como hamacas o será el jardín de truenos y
libros de excursión desde donde los narcisos ofrecen sus inolvidables cursos de
ballet.
Será
la cuna o la tibia brisa, será la geometría o el campo de batalla, será el
poema o el código postal. Rifle o una aurora pero algo hay en tu mirada. Algo
hay...
11.16.2013
Quererte
Quererte
en los terraplenes,
en
los obeliscos,
en
las guarderias.
Quererte
hasta en las heridas,
en
los colapsos,
en
los cuentos de hadas.
Quererte
en rojo, en azul marino y en ultravioleta.
Quererte
ayer, quererte temprano, quererte en insomnio.
Quererte
entre catacumbas, entre mendigos, entre magnolias.
Quererte
con lágrimas, con guirnaldas, con venenos.
Quererte
las horas, las albas y las eternidades. Quererte...
11.13.2013
Consecuencias del mal tiempo
Ven,
depón de mí todo dosel de mansedumbre,
devórame
con el filo de tu cadencia etérea,
ahógame
en la tibia oscuridad de tu ecuador rosáceo
y
celebremos juntos, entre arrobos y espasmos, la cálida obscenidad
que
mana del derrumbe de cárceles y ascetismos.
Guerréame
las certidumbres, las herejes ansias de cordura,
las
devociones al romance y otras sodomías con desdén de circo.
Has
de esta austeridad de relámpagos una ocasión para ardernos,
para
reconocernos desde nuestras más férreas malezas
y
así bebernos, profanos, desnudos, abiertos al temporal.
Sálvame
de los silencios que te pronuncian,
que
reclaman tu humedad para gemir la noche y sobrevivir,
Húndete
entre mis arterias, revélame tu instinto de tambores,
de
asfixia indomable, de dulce umbral de muerte.
No
me dejes nunca a la intemperie, merced del viento helado.
Necesito
de tus labios penetrándome hasta el alfabeto,
de
tu piel fértil de sincopes, abrumada de sudor y resurrecciones,
de
tu rabia inacabada con ganas de injuriar cualquier excusa,
de
tu néctar derramado sobre el relieve del placer.
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