¡Cuadripléjicos
y delirantes! ¡Insurrectos y rubicundos! ¡Heterodoxos y contrabandistas! Sean
todos bienvenidos a la poligamia extenuante, a la embriaguez impertinente, a la
ironía helénica, al jolgorio de los anfibios, a la masturbación fastuosa, a la
reivindicación de la histeria romana, al súbito y disoluto mundo de este
venerable hijo de la decadencia exquisita, al circo orgánico del disidente de
todos los cuadrantes. ¡Plenitud amorfa e indeformable!
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