Me dicen que debo aprender inglés para ser un globalista autorizado,
Me dicen que tengo que defender mi individualidad si quiero ser auténtico,
Me dicen que debo reconocer los logros insípidos de la administración pública en tiempos de lagartos insaciables si no quiero parecer anárquico,
Me dicen que escuchando a Haydn o contemplando a Cezzane uno logra, verdaderamente, ser un entendido de las bellas artes,
Me dicen que el instrumento perfecto para saber con exactitud en donde piso y conocer la mejor ruta para llegar a casa es un dispositivo llamado “GPS”,
Me dicen que las medidas de una mujer perfecta son “90-60-90”,
Me dicen que los físicos cuánticos han hecho el colosal descubrimiento de que nuestro universo existe y persiste a través de un cúmulo infinito de colisiones y enlaces de energía,
Me dicen que debo dejar de inventar cuentos con leche caliente y madera coloreada y debo empezar a dar discursos con estadísticas prejuiciosas y trajes apretados,
Me dicen que debo aprender a sobrellevar la amnesia si quiero ser considerado progresista,
Me dicen que la mujer delgada, virgen, obediente, artificial y reemplazable es el mejor partido para el matrimonio,
Me dicen que los grandes sabios del pasado son (¡sin dudarlo!) Platón y Aristóteles,
Me dicen que las tarjetas de crédito y los planes de financiamiento son el mejor ejemplo de una vida proactiva,
Me dicen que tenemos razones de sobra para estar angustiados con esa novedosa capacidad del hombre para devastar a la madre tierra,
Me dicen que sin una alimentación que incluya una importante dotación de alimentos “light” la nutrición carece de mucho sentido,
Me dicen que los vagabundos son muchísimo más infelices que los oficinistas,
Me dicen que en estos tiempos, no hace falta leer libros empolvados de filosofía o de historia cuando a la mano ya hay libros de microfinanzas aplicadas o programación neurolingüística,
Me dicen que para empaparse de aplausos es preciso extraviarse por un tiempo de la solidaridad, de las transparencias y de la fogata a la luz de los proverbios.
Me dicen que es mejor invocar a los testigos del pasado con lágrimas de nostalgia que con puños de urgencia,
Me dicen que la adulación de los orangutanes es mejor pasatiempo que la fabricación de flautas y estambres,
Me dicen que los niños crecen mejor entre armatostes de platicos costosísimos y dibujos animados de pedagogía sobreactuada que entre montones de tierra y montones de hormigas y montones de abrazos,
Me dicen que la tierra ensucia, que el vino enajena y que la esperanza se extingue,
Me dicen, y dicen y dicen y dicen. Y entonces, qué bueno que entre tanto ruido y tantas voces de engreídas intenciones, me haya dado por padecer de una sordera exquisita y compulsiva…
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