"...¿De donde un pueblo entero se aprieta la barriga
porque sí?
¿De que raíz de rencor,
de cuanta injuria,
de cuanta revancha detenida,
de cuantos sueños postergados
surge la fuerza hoy?
..."

Jaime Sabines

4.19.2011

Romance

Romance en las tardes de frio,
en el amoroso sendero de las hormigas,
en la multitud de amapolas,
en los anteojos nublados,
en los escotes esquivos,
en los pasos cansados de abstinencia,
en la fumarola que expiden los sedantes.

Romance en la contemplación de las lechugas,
en el brindis atolondrado de los eufemismos,
en los puños inseminados de insignias,
en la volátil textura de las sombras,
en la impaciencia de los dedos,
en la urgencia de los tornasoles.

Romance circunscrito a la impasible longitud del universo,
romance de sirenas cantores de la Ilíada y las ambulancias,
romance atesorado en el bolsillo trasero de los pantalones.

Romance en las repisas,
en la filosofía de los boleros,
en los lirios políglotas,
en la ominosa ceremonia de las re-vueltas por el zócalo,
en las agujetas sin amarrar,
en la indiferencia ambulatoria (¡y contagiosa!)
a la solemnidad de nuestros destinos.

Romance en la rebelión a los pisapapeles,
en la migración acostumbrada de los profetas,
en la venta de rincones oscuros,
en los trucos de magia genéticamente heredados,
en mis uñas mugrientas,
en tus labios violentos,
en la infinita exquisitez del braille
y de los horóscopos fatalmente descalabrados.

Romance en las afinidades reprochables,
en los silencios que lo dicen todo,
en la imperturbabilidad de los sacrilegios,
en la impredecible convulsión de los fanatismos,
en el espasmo menospreciado del delirio,
en la feria de pueblo,
en la voluptuosidad de la biblioteca,
en las inseguridades y demás aberraciones cósmicas,
en mi lengua que te recorre toda,
en mi eco que te clama impertinente.

Romance siempre,
romance cualquiera,
romance en todas partes.

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