¿Cómo podría ser este tipo turbulento y ebrio de amor que soy si no hubieras aparecido ahí, en la víspera clandestina del naufragio, para arremeter contra mis certidumbres y claustrofobias, para fastidiar a ineptos sortilegios de voluptuosa misantropía?... Y asomaste con el rastro de la luna menguante, para bendecirme con tus sospechas inmoladas, para arrebatarme de golpe el paraguas y bautizarme entre los fractales del aguacero con tibia melancolía de hereje, para dotarme de un par de alas magníficas, ansiosas de cortejar al ocaso y luego cambiarme entre hierbabuena el sobrenombre.
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