"...¿De donde un pueblo entero se aprieta la barriga
porque sí?
¿De que raíz de rencor,
de cuanta injuria,
de cuanta revancha detenida,
de cuantos sueños postergados
surge la fuerza hoy?
..."

Jaime Sabines

1.24.2012

Al pie de tu tumba, Girondo.


Al pie de tu tumba, querido maestro de la rebelión más pura, más sincera; amo de la metamorfosis y del reino de los contorsionistas, te presento mis dudas y certezas, mis verdes lamentos y gitanas súplicas, mis honores más francos, más disparatados, mis romances rumiantes que se nutren con el eco de tu tinta.

A ti el manto de las cigüeñas, a ti el oscuro bendecir del sol poniente, a ti el crepúsculo del mundo desde donde se canta el menosprecio a los fortines y otros grilletes de fatua cosecha. A ti el verbo latente, dulce néctar que crea compas y sombra, espacio impúdico para aquellos besos ingrávidos que nos recetaste con tanta frecuencia. A ti este pequeño hombre que soy aprendiendo a apoyar las subastas y los delirios en este huerto tan fértil que es la vida.

Oliverio, es imposible caer rendido ante el escarnio de tus letras, ante esas pasiones osadas y sin freno que todavía satinan la verbena de tus versos, siempre inaprensibles, siempre interrogantes, siempre capaces de cubrir la desesperanza con aceite de relámpago y sudor sabor a otoño, trampa perfecta para los paladares infectados de álgebra.

Verdadero espantapájaros de la agonía sin bando, de los cuervos con hambre de pupilas, de los hombres letrados con vómito entre los bolsillos. Te honro al pie de tu tumba y me dispongo a seguirte el rastro con mugres y esgrimas todo lo que me dure este trepidante agitar de fantasmas y fantasías. 

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