"...¿De donde un pueblo entero se aprieta la barriga
porque sí?
¿De que raíz de rencor,
de cuanta injuria,
de cuanta revancha detenida,
de cuantos sueños postergados
surge la fuerza hoy?
..."

Jaime Sabines

3.22.2012

Me quedas


Me queda tu verano prófugo con sus almacenes de eucalipto y sus puentes de cobre repujado,
me queda tu mirada alegre, de cáliz y serpiente ultramarina, de ojos soleados, de cuarzo,
me queda el murmullo de tus rizos en pleno cotejo de idiomas y acuarelas,
me quedan tus síntomas de prismático, tu enfermedad de abandono y jardín botánico, tu veneno calvo y pedagogo,
me quedan tus misterios de entrelineas, tu romance de ropero, de chamán, de herida de hierba, soga de azufre,
me quedan tus sueños orfebres, tus días de roja y amatista, tus edades de volcán o ligera de muelles, tus flechas más plenas, tus resabios de cronista.

No me malentiendas.
Sé que te fuiste,
que te disolvió el viento o alguna demora de vitrina,
que te recluto el prestigio, la corte de satín y pastorela,
que partiste en la hora más ancha del método,
en el año más endeble, en el segundo más austero,
en la milla más álgida, en el centímetro más estrecho.
Sé.

Y sin embargo aquí me quedas con tu línea de fuego apuntando al duro sello de mis anclas,
me quedas con tu lujuria de niebla, de libélula viuda, de arrozal tendido sobre la piel madura del diván. 
me quedas con tu maldad ferrosa, de arpón gregario perfumado por el vértigo de las tardes de lluvia,
me quedas siempre con tu acertijo incendiario, quizás renga nostalgia de coníferas o amor de verdad interoceánico.

Y así persistes, a costa del verbo de un temporal sin árbitro, a falta de carne lúdica o de algún rincón oscuro para encararnos las ficciones. Así me quedas.

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